Enseñando arquitectura

Enseñando arquitectura

El verano pasado, en nuestras clases de inglés, Sirak descubrió que quería ser arquitecto y además trabajar como Tsehay ayudando a los demás. 

Por suerte, nuestra voluntaria María, arquitecta y cooperante, estuvo con nosotras en octubre y tuvieron la oportunidad de conocerse. 

Hoy, Maria nos cuenta cómo fue la experiencia.

"Sirak descubrió este verano que quiere ser arquitecto y Myriam le habló de mí.

Le enseñé que cosas puede hacer un arquitecto y sobretodo le expliqué la panadería de Perú que diseñé este verano, porque es más sencilla. Que cara de emoción. Ojos de asombro. Mirada de querer saber más y más.

Le expliqué cómo se representa un muro, una puerta, una ventana.... Que el arquitecto tiene que pensar en los recorridos de las personas. De cómo van a vivir ahí. Y se me ocurrió un ejercicio que puede hacer. Le di un papel y un lápiz y le dije que dibujara su casa. Al principio decía que no sabía y luego se animó. Es muy inteligente y lo hizo. Dibujando los muros y las puertas según le he enseñado. Después me pidió la regla porque dice que los muros no le han salido rectos. Que gracioso es. Se le veía feliz. Ya era tarde para él y quedamos en que volvería otro día.

El siguiente día le enseñé a hacer paralelas con la escuadra y el cartabón. Le enseñé cómo se representan los muebles en planta y amuebla el plano que hizo de su casa el otro día. Medimos la habitación en la que estamos y le ayudé a dibujarla a escala 1:100 en el papel. Estaba emocionado. Se sentía útil y se veía que le encanta aprender. Le expliqué que un arquitecto no solo dibuja en planta, sino también en sección. Vimos como se representa una escalera y una rampa en planta y en sección. Le costó unos minutos entenderlo, pero al final lo entendió.

Le regalé mis dibujos y planos, y se fue con una sonrisa de oreja a oreja."

 

Esta es una de las mil historias que suceden cuando las personas voluntarias ofrecen no solo su tiempo sino sus conocimientos y habilidades a los proyectos. Los peques se benefician el triple con vuestra colaboración. 

Sin nuestro proyecto educativo, Sirak, no habría descubierto su vocación, no sabría las vías que le pueden llevar a convertirse en arquitecto, ni que es posible ser arquitecto cooperante si así lo desea. Tampoco habría tenido esa primera experiencia con la arquitectura para reafirmar que le gusta o por el contrario ver que realmente no es lo suyo.

Gracias por hacerlo posible, sois un sol